Hadas, monstruos y fantasmas.
De verdad deseo que lo nuestro sea un cuento de hadas permanente en el que no sea necesario hacer referencias a otras historias. Pero no es tan simple, y no creo que lo será, la cuestión es que vives con tus fantasmas y yo vivo con mis monstruos, y a veces tus fantasmas asustan a las hadas, y otras mis monstruos las devoran, y en la mayoría de los casos fuimos nosotros quienes les abrimos la puerta para que andarán libremente entre el cuento.
Otras veces parece que es tan necesario que existan monstruos y fantasmas, que los inventamos y les damos vida para que no tenga un final feliz porque hemos de saber que no existen o al menos yo sé que lo inevitable es la tragedia.
A veces los fantasmas no asustan a las hadas y los monstruos no pueden tragarlas, entonces nacen esas noches en las que no me alejo de tí pensando que fui el culpable de tu aburrimiento a causa de mi insípida existencia y tú no me despides sintiendo que fuiste la causa de mi insatisfacción por culpa de tu entender de unas necesidades que tú crees o creas.
Y entonces, y parece que solo entonces, nace una magia, una desdichada magia que ambos sabemos no existe pero que igual hace volar o al menos a mí, aunque me siento cómodo pensando o teniendo en mente la idea de que sucede lo mismo contigo(lo hago porque ignoro a los monstruos que me lo plantean).
Y yo vuelo, y tú vuelas, y entonces volamos a ningún lugar desde la nada, y los monstruos se quedan de donde son, de las tierras donde sólo habitarán porque ellos no saben volar y yo nunca les enseñaré. Y tú vuelas, y yo vuelo, y entonces volamos de la nada a ningún lugar, y los fantasmas se vuelven espectros de otra dimensión que no pueden atravesar el muro que los separa de nosotros los vivos, y no logran alcanzarte porque tú sabes que no existen.
Y la magia dura lo que debe durar un truco, lo suficiente para no darnos cuenta que no existe, pero la curiosidad y el vuelo nos harán entender que es real, y querremos verlo de nuevo una y otra vez hasta entender cómo nos ha engañado el mago, con la única diferencia que los autores del acto no hemos sido más que nosotros y a los únicos que deseamos desmentir no son más que a nuestros fantasmas y monstruos que sin alcanzarnos, no han dejado de estar allí.
Y la magia se vuelve intermitente en cuanto a la realidad, y en la intermitencia los fantasmas dejan a las hadas en paz para buscar otro tipo de presas como mis monstruos, y mis monstruos no se satisfacen con devorar hadas pues su hambre se ha vuelto espectral y desean almorzar a tus fantasmas. Y entre ellos nace una lucha por conquistar a quien ni se quiere conquistar y ni es necesario hacerlo, pero que es consecuencia en el conocerse de mencionados.
Y la lucha no se limita a monstruos y fantasmas pues tú has apoyado a tus creaciones y yo a las mías, para así crear o ver nacer lo que realmente es entre toda esa gama de restos de espectros y formas deformes, tú realidad frente a la mía, tratando de llegar a un acuerdo a los que los demás en la mayoría de las ocasiones llaman amor, creo que no me equivocaría y concuerdo contigo si los nombres son equivocados y abandono ésto a otros sustantivos.
Y la magia deja de ser necesaria, y los monstruos y los fantasmas dejan de tener peso sobre una discusión en la que nuestros argumentos no son de este mundo y las soluciones si, y las soluciones son absurdas y la magia ha vuelto a ser, y los fantasmas han vuelto y se dan la mano con mis monstruos. Y vuelve todo a la normalidad, y parece que nos hemos entendido después de todo, y que tú me necesitas tanto como yo, o yo te necesito más y mis monstruos.
Para así sobrevivir con la discordia de pensar para luego existir o existir para luego ser,y en ese momento nace lo que realmente fue desde un principio todo esto, una vida compartida que solo entiende la soledad de uno mismo y trata de lamer el caramelo de la otra, o tomar con la cuchara la parte con más limón en el pie que sabemos nos ha de gustar a pesar de que los fantasmas chillen y los monstruos rujan...
Y en eso nacemos cada día o morimos por las noches.
jueves, 29 de mayo de 2014
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