jueves, 29 de mayo de 2014

Hadas, monstruos y fantasmas.


De verdad deseo que lo nuestro sea un cuento de hadas permanente en el que no sea necesario hacer referencias a otras historias. Pero no es tan simple, y no creo que lo será, la cuestión es que vives con tus fantasmas y yo vivo con mis monstruos, y a veces tus fantasmas asustan a las hadas, y otras mis monstruos las devoran, y en la mayoría de los casos fuimos nosotros quienes les abrimos la puerta para que andarán libremente entre el cuento.
Otras veces parece que es tan necesario que existan monstruos y fantasmas, que los inventamos y les damos vida para que no tenga un final feliz porque hemos de saber que no existen o al menos yo sé que lo inevitable es la tragedia.
A veces los fantasmas no asustan a las hadas y los monstruos no pueden tragarlas, entonces nacen esas noches en las que no me alejo de tí pensando que fui el culpable de tu aburrimiento a causa de mi insípida existencia y tú no me despides sintiendo que fuiste la causa de mi insatisfacción por culpa de tu entender de unas necesidades que tú crees o creas.
Y entonces, y parece que solo entonces, nace una magia, una desdichada magia que ambos sabemos no existe pero que igual hace volar o al menos a mí, aunque me siento cómodo pensando o teniendo en mente la idea de que sucede lo mismo contigo(lo hago porque ignoro a los monstruos que me lo plantean).
Y yo vuelo, y tú vuelas, y entonces volamos a ningún lugar desde la nada, y los monstruos se quedan de donde son, de las tierras donde sólo habitarán porque ellos no saben volar y yo nunca les enseñaré. Y tú vuelas, y yo vuelo, y entonces volamos de la nada a ningún lugar, y los fantasmas se vuelven espectros de otra dimensión que no pueden atravesar el muro que los separa de nosotros los vivos, y no logran alcanzarte porque tú sabes que no existen.
Y la magia dura lo que debe durar un truco, lo suficiente para no darnos cuenta que no existe, pero la curiosidad y el vuelo nos harán entender que es real, y querremos verlo de nuevo una y otra vez hasta entender cómo nos ha engañado el mago, con la única diferencia que los autores del acto no hemos sido más que nosotros y a los únicos que deseamos desmentir no son más que a nuestros fantasmas y monstruos que sin alcanzarnos, no han dejado de estar allí.
Y la magia se vuelve intermitente en cuanto a la realidad, y en la intermitencia los fantasmas dejan a las hadas en paz para buscar otro tipo de presas como mis monstruos, y mis monstruos no se satisfacen con devorar hadas pues su hambre se ha vuelto espectral y desean almorzar a tus fantasmas. Y entre ellos nace una lucha por conquistar a quien ni se quiere conquistar y ni es necesario hacerlo, pero que es consecuencia en el conocerse de mencionados.
Y la lucha no se limita a monstruos y fantasmas pues tú has apoyado a tus creaciones y yo a las mías, para así crear o ver nacer lo que realmente es entre toda esa gama de restos de espectros y formas deformes, tú realidad frente a la mía, tratando de llegar a un acuerdo a los que los demás en la mayoría de las ocasiones llaman amor, creo que no me equivocaría y concuerdo contigo si los nombres son equivocados y abandono ésto a otros sustantivos.
Y la magia deja de ser necesaria, y los monstruos y los fantasmas dejan de tener peso sobre una discusión en la que nuestros argumentos no son de este mundo y las soluciones si, y las soluciones son absurdas y la magia ha vuelto a ser, y los fantasmas han vuelto y se dan la mano con mis monstruos. Y vuelve todo a la normalidad, y parece que nos hemos entendido después de todo, y que tú me necesitas tanto como yo, o yo te necesito más y mis monstruos.
Para así sobrevivir con la discordia de pensar para luego existir o existir para luego ser,y en ese momento nace lo que realmente fue desde un principio todo esto, una vida compartida que solo entiende la soledad de uno mismo y trata de lamer el caramelo de la otra, o tomar con la cuchara la parte con más limón en el pie que sabemos nos ha de gustar a pesar de que los fantasmas chillen y los monstruos rujan...
Y en eso nacemos cada día o morimos por las noches.

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Hay realmente patria?

Este escrito es puramente especulativo y tiene como finalidad, dar una posible explicación al por qué el fracaso de la patria, en cuanto es patria. Se admite que está sujeto a modificaciones de acuerdo a cada individuo, contexto geo social y otros. Cabe destacar que el escritor es susceptible a los cambios debido a ser parte de la muestra y no solo un ente observador

PRIMERA PARTE.
TEORÍA DE LAS NECESIDADES DE MASLOW.
El siglo 20 se ha caracterizado por desarrollar tres olas de pensamiento psicológico sobre la naturaleza humana: el psicodinámico, el conductual y el humanista/existencial; Abraham Maslow, se asocia tradicionalmente con la psicología humanista, con un trabajo pionero en el área de la motivación, la personalidad y el desarrollo humano. En 1943, Maslow propone su “Teoría de la Motivación Humana” la cual tiene sus raíces en las ciencias sociales y fue ampliamente utilizada en el campo de la psicología clínica; a su vez, se ha convertido en una de las principales teorías en el campo de la motivación, la gestión empresarial y el desarrollo y comportamiento organizacional (Reid 2008).
 La “Teoría de la Motivación Humana”, propone una jerarquía de necesidades y factores que motivan a las personas; esta jerarquía se modela identificando cinco categorías de necesidades y se construye considerando un orden jerárquico ascendente de acuerdo a su importancia para la supervivencia y la capacidad de motivación. De acuerdo a este modelo, a media que el hombre satisface sus necesidades surgen otras que cambian o modifican el comportamiento del mismo; considerando que solo cuando una necesidad está “razonablemente” satisfecha, se disparará una nueva necesidad (Colvin y Rutland 2008).

LA TEORÍA DE LA JERARQUÍA DE LAS NECESIDADES COMO ELEMENTO CENTRAL EN UNA TEORÍA DE LA MOTIVACIÓN:
Las necesidades fisiológicas;
 Maslow señala que las necesidades que usualmente son tomadas como el punto de partida para la teoría de la motivación son los llamados impulsos (drives) fisiológicos. Estas necesidades fisiológicas son las más potentes, las más poderosas de todas las necesidades, dice Maslow. Esto significa, añade, que una persona que carece de alimento, seguridad, amor y estima, sentirá sobre todo la urgencia del alimento, más que ninguna otra cosa. Si todas las necesidades están insatisfechas, y el organismo está dominado por las necesidades fisiológicas, dice Maslow, todas las demás necesidades se vuelven no existentes o son empujadas al traspatio:
                “Es entonces justo caracterizar al organismo entero diciendo simplemente que está hambriento, puesto que la conciencia está casi totalmente vaciada por el hambre. Todas las capacidades se ponen al servicio de la satisfacción del hambre. Los receptores y transmisores, la inteligencia, la memoria, los hábitos, todos pueden definirse ahora simplemente como instrumentos de satisfacción del hambre. Las capacidades que no son útiles para este propósito, quedan en descanso (lie dormant). La urgencia de escribir poesía, el deseo de adquirir un automóvil, el interés en la historia americana, el deseo de unos zapatos nuevos, quedan, en el extremo, olvidados o se vuelven de segunda importancia. Para el ser humano que está extremada y peligrosamente hambriento no existen otros intereses sino la comida. Él o ella sueña con comida, recuerda comida, piensa en comida, percibe solo comida y quiere solo comida...Lo que nos permite hablar en este momento (pero solo en este momento) del impulso y conductas puras del hambre, con un solo y no calificado propósito de satisfacción. (1954/1987: 17).”
Otra característica del organismo dominado por una necesidad, continúa Maslow, es que la filosofía del futuro tiende también a cambiar. Para una persona crónica y extremadamente hambrienta, la utopía puede ser definida simplemente como un lugar donde hay abundancia de comida.13 La vida misma puede ser definida en términos de comer.
Las necesidades de seguridad;
Cuando las necesidades fisiológicas están relativamente bien satisfechas, indica Maslow, surge un nuevo conjunto de necesidades, que podemos categorizar como las necesidades de seguridad (seguridad, estabilidad, confianza, protección, ausencia de temor, ansiedad y caos; necesidad de estructura, orden, ley y límites). El organismo puede estar igualmente dominado por éstas. Cuando ello ocurre, la situación es similar a la descrita para las necesidades fisiológicas. Otra vez, la sociedad pacífica, estable, la buena sociedad, apunta Maslow, hace que sus miembros se sientan suficientemente seguros, por lo cual no tienen ninguna necesidad de seguridad como motivación actuante. Si queremos ver, continúa, las necesidades de seguridad directa y claramente tenemos que voltear la vista hacia los individuos neuróticos o semineuróticos, a los débiles económica y socialmente, o si no al caos social, la revolución o la quiebra de la autoridad. En condiciones normales, la necesidad de seguridad se expresa en la preferencia por los trabajos de planta, el ahorro y por los seguros de todo tipo. También se manifiesta como una preferencia a lo conocido, a tener una religión o filosofía que organice el universo y la sociedad en un todo coherente.
Las necesidades de seguridad pueden volverse muy urgentes en la escena social, apunta nuestro autor, cuando hay amenazas reales a la ley, al orden, a la autoridad. La amenaza de caos puede esperarse que produzca en la mayoría de los seres humanos una regresión de las necesidades más elevadas donde se encontraban a las necesidades más prepotentes. Una reacción común, casi esperada, es que acepten un gobierno militar o una dictadura. Esto es cierto de todos los seres humanos, incluyendo los sanos, pero en mayor medida de quienes viven cerca del nivel de seguridad.

Las necesidades de pertenencia, afecto y amor;
Cuando están insatisfechas, señala Maslow, la persona anhelará relaciones con las personas en general, lograr un lugar en el grupo o en la familia, y se afanará con gran intensidad para alcanzar tales propósitos. Lograr tal lugar importará más que ninguna cosa en el mundo. Los dolores de la soledad, del ostracismo, del rechazo, de la falta de amistad y de raíces se vuelven preeminentes. Solemos subestimar la profunda importancia del barrio, del territorio propio, del clan, de los nuestros, de nuestra clase, nuestra pandilla, nuestros colegas del trabajo. Hemos olvidado nuestras profundas tendencias animales a la manada, al rebaño, a unirnos, a pertenecer, remata. Cualquier sociedad buena debe satisfacer esta necesidad, de una u otra manera, si ha de sobrevivir y ser sana.
La frustración de estas necesidades es el núcleo más común del inadecuado ajuste (social) y de patología severa. El amor no es sinónimo de sexo. Éste puede ser estudiado como una necesidad puramente fisiológica, aunque la conducta sexual humana es multideterminada, no sólo por la necesidad sexual sino también por la de afecto y amor. Las necesidades de amor involucran dar y recibir amor.
Las necesidades de estima;
Todas las personas en nuestra sociedad (con algunas excepciones patológicas) tienen necesidad o deseo de una evaluación estable de ellos mismos, firmemente sustentada, usualmente alta, de respeto por sí mismos o autoestima, y de la estima de otros. Por tanto, este grupo de necesidades puede clasificarse en dos subconjuntos: Primero, los deseos de fuerza, logro, adecuación, maestría y competencia, confianza en sí mismos, independencia y libertad
. Segundo, la necesidad de reputación o prestigio (definiéndola como el respeto o estima de otras personas), estatus, fama, y gloria, reconocimiento, importancia, autoridad, dignidad y apreciación. La satisfacción de la necesidad de autoestima conduce a sentimientos de autoconfianza, valía, fuerza, capacidad y adecuación, de ser útil y necesario en el mundo. Y la frustración de estas necesidades produce sentimientos de inferioridad, debilidad e impotencia. Estos sentimientos llevan a la desesperanza o bien a tendencias neuróticas compensatorias. Hemos aprendido más y más de los peligros de basar la autoestima en las opiniones de los demás, más que en la capacidad real. La más estable y, por tanto, más sana autoestima proviene del merecido respeto de otros y no de la fama.
Las necesidades de autorrealización;
Aun cuando todas las necesidades previas sean satisfechas, esperaríamos que con frecuencia (si no siempre) un nuevo descontento e intranquilidad se desarrollaran, a menos que el individuo esté haciendo lo que individualmente es apto para hacer. Los músicos deben hacer música, los artistas deben pintar (sic), los poetas escribir si han de estar en paz consigo mismos. Lo que los humanos pueden ser, deben ser. Deben ser fieles a su propia naturaleza. A esta necesidad le podemos llamar autorrealización (self-actualization). Este término se refiere a los deseos de hacer real (realizar) lo que potencialmente es. El deseo de volverse más y más lo que uno idiosincrásicamente es, volverse todo lo que uno es capaz de ser.

DINÁMICA DE LA JERARQUÍA DE LAS NECESIDADES:
 Cuando hay plenitud de pan y las panzas están crónicamente llenas, señala nuestro autor, otras necesidades (más altas) emergen y éstas, más que “las hambres fisiológicas”, dominan el organismo. Y cuando éstas a su turno están satisfechas, otra vez nuevas y más elevadas necesidades emergen, y así sucesivamente. Esto es lo que queremos comunicar, puntualiza Maslow, cuando decimos que las necesidades humanas están organizadas en una jerarquía de prepotencia relativa. Una implicación de esta tesis es que la satisfacción se vuelve tan importante en la teoría de la motivación como la privación, pues libera al organismo del dominio de una necesidad relativamente más fisiológica, permitiendo, por tanto, la emergencia de otros propósitos más sociales. Concluye nuestro autor:
                “Las necesidades fisiológicas y sus propósitos parciales, cuando están crónicamente satisfechas, dejan de existir como determinantes activos u organizadores de la conducta. Existen ahora sólo de un modo potencial en el sentido que pueden emerger de nuevo para dominar el organismo si son frustradas. Pero un deseo (want) que es satisfecho no es ya un deseo. El organismo es dominado y su conducta organizada sólo por las necesidades insatisfechas. Si el hambre es satisfecha, deja de ser importante en la dinámica actual del individuo.”
Maslow introduce un matiz muy importante, que he marcado con cursivas, en el paso de necesidades bajas a necesidades superiores:
“Hemos visto que el principio básico de organización en la motivación humana es la ordenación de las necesidades básicas en una jerarquía de menor a mayor prioridad o potencia. El principal principio dinámico que mueve esta organización es la emergencia en la persona sana de necesidades menos potentes cuando se satisfacen las más potentes”

REFERENCIAS Y DERECHOS DE AUTOR: Julio Boltvinit. Doctor en Ciencias Sociales, profesor investigador del CES de El Colegio de México.

SEGUNDA PARTE.
Partiendo desde el primer párrafo del escrito, se retoma la iniciativa  de  mencionar que este puñado de palabras NO tienen como finalidad la justificación de actos pertenecientes a un sector político o social de nuestro entorno sino más firmemente, explicar algunos acontecimientos relacionados con el contexto político-social que ha venido surgiendo en los últimos días.
Cabe destacar que esta parte está a su libre criterio debido a la interpretación que pueda dársele saliendo de lo mencionado en el párrafo anterior, mientras que la primera parte está sujeta estrictamente a los escritos del psicólogo mencionado antes, y por ende, su significado es único desde el enfoque objetivo y subjetivo al que se le fue expuesto.
Ahora bien, luego de habernos hecho un bosquejo de una teoría enfocada prácticamente en el humanismo y no en el individuo como objeto modificable por el propio instrumento, surgen la disparidad de la consecuencia psicológica desde el entorno científico en contraparte de la suministrada por el sentido común en cuanto a las masas. ¿Cómo puede sernos útil toda esta información para determinar cierto comportamiento en la sociedad venezolana?, simple, necesidades insatisfechas de diferentes tipos que se esparcen a lo alto de la pirámide sin mediar escalones.
Cuando Maslow nos muestra el primer peldaño de las jerarquías de necesidades, nos menciona un hombre basto, que se asemeja en sus funciones a un organismo unicelular, una vida insípida donde el enfoque existencial está fuertemente aferrado a mantenerse vivo. Si se pudiera mencionar otra forma de sustento teórico, se tomaría en cuenta El Cerebro Triuno y, en este ámbito, nos referiríamos al cerebro más primitivo del hombre, el cerebro reptiliano. El hombre es netamente instinto.
El segundo peldaño nos da una animalidad a medias y nos sumerge en un hombre más identificado con su perpetuación, un hombre que necesariamente debe garantizar sobre todas las cosas sus necesidades primeras para poder, digamos elocuentemente, garantizar una Zona de Confort  que lo mantendrá estable.
El tercer peldaño,  tiene carácter grupal y nos adiestra en el entendimiento de nuestro entorno, y el cómo nos manifestamos entre las necesidades individuales de los otros que a su vez deben manifestarse sobre las nuestra. Deja claramente mostrado nuestro paso de la manada a la organización emocional interpersonal.
El cuarto peldaño pasa de la emocionalidad a la crítica de la misma, nos muestra un hombre que no solo necesita de los demás en contexto presencial, sino que anhela su aceptación más allá de su simple vida. Se parte de la idea de sentir a los demás desde el punto de vista cognoscitivo.
El último peldaño nos muestra un hombre superior que aún en ausencia (raros casos) de algunas necesidades de peldaños primarios, puede sustentar su existencia de manera armoniosa. Claro está que nuestro autor tomó en cuenta ciertas mentes brillantes en determinada fecha histórica, y así determinar su placentera estadía en la tierra, su autorrealización. Lo primero, fue una excepción a la regla que obviamente es la segunda.
¿En qué afecta la disminución o desaparición total de una necesidad saciada?, principalmente en la descalificación de la Zona de Confort que cada peldaño nos da. El desequilibrio psíquico que conlleva la aparición de una necesidad es proporcional a la necesidad y a su número, pudiendo llevar a este al desquicio social, emocional o animal.
¿A qué jerarquía de necesidades pertenece la patria como intrínseca a una comunidad?, realmente esta pregunta puede prestarse para diversas interpretaciones de las que en todas, se estará claro que el primer peldaño no la tendría incluida. Debido a que su carácter es más emocional-social, sus peldaños son más altos que el de un simple simio intentando conseguir sustento.  Por lo tanto, la ausencia de necesidades en peldaños bajos en los que se sitúe la mencionada, traerá como resultado el ignorar parcial o completo el efecto que dicha palabra pueda tener
Si miramos el contexto psicológico, no es tan absurdo entonces que un transeúnte nos grite en la calle en forma de burla que no importa lo que suceda pues siempre tendrá patria, y en efecto, siempre la tendrá pues una nación no deja o sigue existiendo con la aparición o desaparición de la comunidad, de la masa. Las naciones la forman otras cuestiones más abrumadoras que el simple hecho de existir inferiores sociales que la sustenten.
Sacar a un individuo de su peldaño confort, indiferentemente del motivo, trae consecuencias. Consecuencias que serán, como se mencionó anteriormente, proporcional a las ausencias presentes. En una sociedad donde el respeto a las necesidades individuales se ha obviado para reconocer las de un grupo específico, la descabellada idea de un orangután corriendo de un lado a otro con una antorcha y gritando que la patria no le da de comer, sirve, desde un enfoque de jerarquía de necesidades, como justificación suficiente. Más aun cuando los líderes de determinado grupo se aferran a la “necesidad de patria” como sustento para mantener a la nación.
Un individuo con necesidades jerárquicas superiores, rara vez toma en consideración las necesidades inferiores de los individuos menos capacitados, esto se debe principalmente a la imposibilidad de la autorrealización y en segunda instancia a las necesidades básicas que desean en su totalidad, garantizar toda la seguridad posible.

Tal vez este simple hecho pueda justificar que una pobre familia que sobreviva con sueldo mínimo y que la inflación le esté cada día reduciendo su zona de confort, salga a la calle y nos grite fuertemente “NO HAY LECHE, PERO TENEMOS PATRIA.”, en cuanto a las demás, sean, con la información suministrada, libres de encontrar lo que deseen.

miércoles, 5 de febrero de 2014

¡Pobres!

Mientras fruncía el ceño, espiaba el billete sin que me diera cuenta, aparentemente. Es que los billetes parecían distintos, tenían un aspecto de falsedad, de cierta complicidad, de sátira que solo era posible encontrar el billetes de personas sin bienes. En efecto, parecía pobre o aún en estos momentos lo parezco, aunque tal vez eso no haya sido lo más importante sino mi demacrado rostro imponiéndose frente a su lucidez. Quizá era mi color o con un poco más de análisis simplista, era mi ignorancia. No hay que descartar el aspecto "malandroso". Era una de esas miradas que te llegan al alma y que solo alcanzan a destruirte imponiéndose sobre tu necesidad. Así fue esta mañana mientras a mi derecha los billetes con el mismo aspecto eran tomados en cuenta sin necesidad de un juicio.
Aunque no debería sentirme mal, a mi otro lado, un hedor a rancho se diseminaba en el ambiente. Pequeño, con forma de niño, un rufián de color oscuro nublaba la visión de cualquiera que intentara deleitarse entre la hegemonía farmacéutica. Sus pies manchados por la intemperie, sus ropas destilando suciedad, sus manos fuertemente apuñadas, marcaban cada huella en los trozos de papeles de diversos colores y sin valor aparente. Su mirada no subía a los rostros pues se había cansado de tanto rechazo, parecía que había optado por huir y esconder su rostro entre las pisadas de los que sin suponer o siquiera ve, lo rechazaban. ¡Pobre! Eso se gritaba a todo pulmón.
Se ha olvidado un poco eso de la necesidad, se nos ha escapado de las manos el olvido selectivo o la ignorancia supina, pero en su ausencia, hemos llegado a la humildad, esa que se percibe cuando nuestras almas tocan a las otras desde las alturas pero nunca desde la igualdad, caridades pues, solo caridades con motivos más inhumanos que las muertes de cercanos.
Por si les causa curiosidad, el pordiosero con apenas la mitad de mi estatura se fue contento, aunque no podía pagar los pliegos de gasas que necesitaba, un ángel de la guarda en forma de empresaria le dijo que trajera el resto después, habiendo preguntado antes la procedencia de tales infortunios. ¡Pobres! Ahhhhsh, ayudarlos siempre reconforta, ¡pobres, que horror!...

lunes, 3 de febrero de 2014

Luego, el camino estaba servido.

Luego, el camino estaba servido como en otros tiempos, sucio e inhabitable, con inmensos tragos amargos que se tildaban de bochorno entre la maleza. Tarde era aquella primavera para salir, el reloj marcaba alguna de esas cifras absurdas de las que solo era necesario tener conciencia cuando se tenía prisa, o cuando se tenía miedo, aunque a veces también servía para emborracharse de angustia cuando se esperaba a alguien. Pareciera que los relojes hubieran sido inventados para torturar, para recordar la inutilidad de la felicidad debido a la limitada forma de poder perforar la inmortalidad, para traernos a la realidad, para bebernos en cada tic-tac.
Los horribles chillidos que las criaturas carentes de razón saboteaban cada paso hacia la nada, o quizá hacia el horizonte, ese lugar donde la nada se disimula entre la esperanza. Revoloteando de lado a lado, llevando mensajes de glorias para los que ignoraban la desdicha que les era imposible sufrir debido a su abandono, debido a su extraña forma de muerte. ¡Malditas aves!
Ciento cincuenta pasos en linea recta, tres a la derecha, luego unos 700 en la misma trayectoria. Aunque la cuenta no era exacta, servía de consuelo, aunque no era eso lo necesitado. Los ruidos se hacían intermitentes, se apreciaban luego de cada número, eso los hacía tolerables y en ocasiones agradables aunque su agrado acababa en cada sonrisa.
Luego, el camino estaba servido como en otros tiempos, sucio e inhabitable, con inmensos tragos amargos que se tildaban de bochorno entre la maleza. Y había que transitarlo, es necesario recorrerlo pues es obligatorio llegar a algún lado, los extremos son menos tenues que el camino.
El ruido no cesa, aunque ya las manchas de las pisadas hayan desaparecido de los asfaltos y se puedan contar las lineas, o no pisarlas o si se está de ánimo, saltarlas, cualquier cosa que no sea contar las pisadas. Si los números dieran sabor a parte de seguridad, los relojes no se hicieran con tanto esmero. Dejemos de hablar de mi, háblame de ti, decía, como si alguien pudiera escuchar las súplicas de cualquiera que en su interior tuviera tantos disturbios como pisadas en la nada.
Una leve imagen se acerca, entretenido entre sus ideas echa una mirada sin foco entre la multitud ruidosa, sin premio alguno la sonrisa llega al punto máximo y se apaga entre el murmullo de cuestiones más importantes que los ruidos ajenos, y se pierde más allá del suelo que a parte de pisar, no logró comprender. Se esfumó, se perdió, se sintió agobiado entre la muchedumbre y decidió ir en busca de la paz que no existía donde buscaba.
No es necesario describir lo que se siente, ni siquiera entenderlo, su mirada nos ha dicho lo que en nuestros huesos se nos es imposible percibir, se nos ha adelantado en unos cuantos miles de pasos y apenas se saborea la fatua amargura. ¿Cuántos pasos son necesarios para huir de la realidad?, bueno, eso depende mucho de cuán cerca la hayas percibido y qué tan coqueta se te haya presentado, hay que admitir en cada palabra que su belleza es insípida, su ternura dolorosa, su consuelo desolador y entre las ruinas solo deja cenizas.
Luego, el camino estaba servido como en otros tiempos, sucio e inhabitable, con inmensos tragos amargos que se tildaban de bochorno entre la maleza. Y luego, el camino estaba servido...

viernes, 10 de enero de 2014

Y VIVO...

A veces cuando la satisfacción se desborda más allá de los confines de la mente, cuando existir se vuelve realmente placentero. Nace un intenso deseo espiritual de dar gracias, una necesidad ancestral de reconocer que la vida está de tu lado y que tú, como protagonista, no has dejado pasar desapercibida dicha situación.
Es justo después de dado momento que los hombres se separan, que los hombres buscan caminos diferentes que definan sus vidas. Unos, le atribuyen a la suprema voluntad de sus vidas aquello, otros, le dejan saber su existencia a quien pueda gobernarlos sin objeción, y los demás, podremos saberlo cuando dejen de susurrarlo. No solo es la calamidad la que despierta al hombre, sino las bendiciones de quién sabe qué o quién sabe quién.
Allí, frente a dicha epifanía existencial, nace la honestidad de las creencias, la pureza. Es cuando ser teísta o no teísta, no es lo importante aunque sea lo que realmente eliges... Un camino de vida.
Yo, abiertamente no teísta y en ocasiones antiteísta, no dejo de regocijarme ante el placer de vivir, con un inmenso deseo de gratitud existencial que tal vez en momentos pueda agitar más que las plegarias más serias y fugases. Y vivo, con un poco de envidia de quien sin importar el camino su gratitud sea mayor, y a veces, solo a veces ellos no me perturban, sino que nuestras serenidades se realzan en una goce magnífico que sin conocer nuestras historias las conexiones pudieran existir. Y existo... Y existen... Y los demás, se esconden en sus hombros, mientras van sobre el andén a sus destinos, los que nunca eligieron o conocieron pero que su esperanza los ayudan en la búsqueda, ellos viven de la fe, dichosos ellos, los que están seguros, tal vez dichosos nosotros los que gozamos.