domingo, 30 de julio de 2017

GOBERNARÁN

Luego de más de medio siglo en manos de las diferentes formas en las que una idea puede fracasar, en manos de las tantas maneras en las que puede una ideología ser transformada, maquillada, y revendida, hoy se firmó el acuerdo indefinido que nos condena de manera legal a estar en esta etapa. Hoy no ganó Maduro su perpetuidad en el poder, ni Chávez su legado, tampoco Caldera con su discurso, ni los anteriores, hoy ganó el socialismo, hoy vuelve a decretarse la sujeción a los siglos pasados, hoy se le da de forma definitiva el ultimátum al país, hoy, por vez primera desde el momento en el que empezó el experimento, Venezuela baja las manos.
Gobernarán sobre los escombros de las falacias que les predomina, gobernarán a los fantasmas de un pueblo que de tanto hacerse el bravo, terminó escondido bajo las faldas del hambre. Si gobernarán, si lo harán, pero ya ni ellos saben a qué. De las cenizas harán banquetes y los cánticos de alabanza a la personalidad los podrá oír el demiurgo, se alzarán los cultos y la apología a los ídolos abarrotarán las calles, pero no habrá oídos que lo escuchen, sino los restos de algo a lo que se le podría llamar humano si no hubiera perdido en el intento la humanidad.
Como al cuadrúpedo que en silla reclama, se escuchará el chillido que muchos dirán fue un relincho, pero que nosotros sabremos que es la voz de la sumisión. Ya nos hacemos de carreta, con bozal, con antifaz, siendo el Boxer en un molino que nunca llegará, será aquella construcción majestuosa que las utopías han hecho nacer, las piedras que nunca podremos levantar.
Como aquel que dijo que el venezolano se hacía de personas comunes frente a situaciones extraordinarias, hoy quienes llevan las riendas al caño asumen la responsabilidad del futuro de lo que tercamente insistimos en llamar nación, teniendo los nombres de todos bajo la misma balanza, en la que ninguno de ellos se pesa, porque son la justicia. En nombre del pueblo, ¡en nombre del pueblo!, todo es al pueblo, pero sin este. Todo es a los otros, pero sin los otros.

Hoy sentí un poco de tristeza entre el ajetreo de ese silencio que se mira en los rostros, que con miedo dejan de hablar, hoy en medio de la resignación, escribí este par te párrafos cortos de los cuales desearía arrepentirme mañana, y quizá de los cuales, no hube querido escribir nunca. Si alguno puede escuchar esto, que no olvide que en algún lugar del mundo hubo hombres que pagaron el precio más allá de la muerte, y que su único delito fue aspirar ser libres...

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